Extracción de amoniaco y gases en porcino y avícola sin corrosión prematura

Cambiar las rejillas de extracción de una nave de porcino cada temporada porque el acero se ha llenado de óxido es un gasto que muchos ganaderos han asumido como algo inevitable. Y no lo es. 

El aire que atraviesa esos conductos va cargado de humedad, vapor orgánico y amoniaco, y ese cóctel ataca el zinc del galvanizado en cuestión de meses. Reserva el acero para la ventilación de naves secas. Sustituye la rejilla metálica por rejillas de PRFV en los puntos donde el NH3 se concentra y elimina la corrosión de raíz.

La ventilación de una explotación ganadera intensiva es el resultado de la descomposición microbiana de la urea, y ese subproducto ataca el metal desde el primer día.

 

Por qué el amoniaco húmedo destruye el acero galvanizado

El galvanizado protege el acero porque el zinc actúa como ánodo de sacrificio. Se corroe él antes que el acero. El problema aparece cuando el ambiente ataca el zinc más rápido de lo que este puede proteger. En una nave de porcino o avícola, la concentración de amoniaco oscila entre los 20 y los 50 ppm en operación normal, con picos que superan los 100 ppm cuando la ventilación baja o se voltea la cama.

El amoniaco disuelto en la humedad del aire forma un medio alcalino. El zinc del galvanizado no tolera bien los ambientes de pH alto. La capa de pasivación que protege el recubrimiento se vuelve inestable, el zinc se disuelve y el acero queda expuesto. A partir de ahí la corrosión avanza sin freno. En los conductos de extracción, donde el aire caliente y saturado condensa contra la chapa fría, ese proceso se acelera porque la humedad no se seca nunca.

El zinc y el acero galvanizado están entre los materiales que el NH3 ataca con más rapidez. No es una cuestión de espesor de recubrimiento ni de calidad de galvanizado. Es incompatibilidad química de fondo. Por muy bien galvanizada que esté la rejilla, el amoniaco encuentra el zinc y lo consume.

 

El PRFV no reacciona con el amoniaco

El poliéster reforzado con fibra de vidrio resuelve el problema porque no tiene metal que corroer. La matriz termoestable es químicamente inerte frente al amoniaco en disolución acuosa, que es la forma exacta en la que el NH3 ataca en un conducto de ventilación ganadera. El material que en una depuradora aguanta los vapores de sulfhídrico y en una planta química resiste los ácidos es el mismo que en una granja ignora el amoniaco.

La inercia química de la matriz anula la partida de mantenimiento por corrosión desde el primer día. No hay repintado, no hay sustitución de tramos oxidados, no hay parada para reponer una rejilla que se ha deshecho. La rejilla de PRFV que se instala hoy sigue ahí después de que tres juegos de rejilla metálica hayan pasado por el contenedor de chatarra.

A esto se suma la ligereza. El composite pesa un 66% menos que el acero a igualdad de prestaciones, lo que facilita el montaje en cubierta y en los frentes de extractores donde el acceso es incómodo y cada kilo cuenta cuando el operario trabaja en altura sobre la nave.

Rejillas anticorrosión para HVAC en granjas

 

El mapa de agresión de una instalación HVAC ganadera

No toda la instalación sufre igual. El aire de entrada, más seco y limpio, castiga poco. El aire de salida, cargado y húmedo, es el que destruye el material. Mapear la instalación por nivel de agresión evita gastar PRFV donde no hace falta y evita poner metal donde va a morir.

  • Toma de aire exterior y conductos de impulsión en nave seca -> acero galvanizado
  • Rejillas y lamas en el frente de extractores -> PRFV
  • Conductos de extracción con condensación permanente -> PRFV
  • Fosos de purín y arquetas de ventilación bajo slat -> PRFV inalterable

El punto crítico es el frente de extracción. Ahí el aire sale con toda la carga de amoniaco y humedad de la nave, y ahí es donde la rejilla metálica se oxida primero. Una rejilla de PRFV clase E23 en ese frente elimina el punto de fallo más caro de toda la instalación.

 

Resistencia al baldeo a presión entre ciclos productivos

Las naves ganaderas se limpian a presión entre ciclos productivos. El agua a presión y los desinfectantes que se usan en esa limpieza son otro frente de ataque para el metal. La rejilla de PRFV soporta el lavado con hidrolimpiadora y los productos de desinfección habituales sin que su superficie se degrade. 

El acabado con granos de sílice embebidos en resina mantiene además una clasificación antideslizante R13-V10 según DIN 51130 en las rejillas de suelo y pasarela, un dato que importa cuando el operario camina sobre superficie mojada tras el baldeo.

El PRFV es además dieléctrico por naturaleza. En una instalación donde conviven ventiladores, cuadros eléctricos y humedad constante, un material que no conduce la electricidad elimina un riesgo que el metal siempre arrastra.

 

Asegura la ventilación de tu próxima nave sin corrosión

Cada temporada que una rejilla metálica pasa en un frente de extracción de amoniaco es una temporada más cerca de la sustitución. Consultanos para saber qué rejillas y perfiles de PRFV encajan en tu instalación HVAC ganadera.

Contacta con el equipo técnico de Siwell

 

FAQs

¿Por qué se corroe tan rápido el acero galvanizado en una granja de porcino o avícola?

El amoniaco de las excretas se disuelve en la humedad del aire y forma un medio alcalino que ataca el zinc del galvanizado. El zinc no tolera bien el pH alto, la capa protectora se disuelve y el acero queda expuesto. En los conductos de extracción, donde el aire húmedo condensa contra la chapa, el proceso se acelera porque la superficie no se seca nunca.

 

¿Qué concentración de amoniaco hay en una nave ganadera y a partir de cuánto es un problema?

En operación normal, entre 20 y 50 ppm. Con la ventilación reducida o al voltear la cama, los picos superan los 100 ppm. Para el animal, los problemas de salud empiezan a partir de 25 ppm. Para el metal, cualquier presencia sostenida de amoniaco húmedo inicia la corrosión del zinc.

 

¿El PRFV aguanta el lavado a presión y los desinfectantes entre ciclos?

Sí. La matriz termoestable resiste el agua a presión de la hidrolimpiadora y los productos de desinfección habituales en explotación ganadera sin degradación superficial. Es una de las razones por las que el composite dura donde el metal recubierto se pica en las juntas y los cantos.

 

¿Se puede sustituir solo la rejilla del frente de extractores o hay que cambiar toda la instalación?

Se sustituye por zonas. El frente de extracción y los conductos con condensación permanente son los puntos donde el PRFV aporta más valor. La toma de aire y la impulsión en zona seca pueden seguir siendo de acero galvanizado. Mapear la instalación por nivel de agresión permite invertir en composite solo donde el amoniaco lo justifica.

 

¿Qué coste tiene el PRFV frente al acero galvanizado a largo plazo?

La inversión inicial del composite es superior. El acero galvanizado gana en la primera factura y pierde en todas las demás. En un frente de extracción de amoniaco, el metal entra en un ciclo de repintado y sustitución que dispara el coste real año tras año, mientras el PRFV mantiene coste de mantenimiento nulo por corrosión durante toda su vida útil.

 

¿El PRFV cumple alguna normativa estructural que garantice que aguanta las cargas?

Las rejillas CTP de Siwell se fabrican por pultrusión bajo la norma europea EN 13706 en su clase E23, que avala el comportamiento estructural del material. Soportan el paso de operarios y el tránsito de mantenimiento sin superar la deflexión límite, con un 66% menos de peso que el acero.